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La pediatra que no sabe de lactacia

 



- Yo sentí que no, doctor. – me dijo la mamá de Margarita, una nena de diez meses hermosa y cachetona, que se la pasó gorjeando y sonriendo toda la consulta. – Algo me dice que no le quite el pecho -. Agregó.


La mamá de Margarita fue ayer su consulta de control en la institución de salud de la que es derechohabiente, y la pediatra (qué vergüenza), le dijo que le quitara el pecho. Le dijo que la niña estaba ‘enchichada’ (fue la palabra que usó) y que se iba a poner anémica por seguir pegada a la chichi.


La doctora de la institución es una especialista y su comentario tiene un peso fuerte sobre el ánimo de esta mamá que hace apenas un día estaba feliz, amamantando a su bebé. Ahora tiene remordimiento de conciencia y teme que su leche le haga daño a la pequeña. Si a eso le sumamos que, al igual que casi todas las mamás, tiene una tía Gertrudis, entrometida y sabionda que le dice todo el tiempo que ya le quite el pecho porque ya es pura agua…


‘Algo me dice que no le quite el pecho, doctor’

Me quedo con está frase magnífica. Frase que vale oro puro.

Ese ‘algo’, querida mamá de Margarita, es tu instinto. Es tu instinto que viene en tu “software” genético, instalado ahí, en tu ADN, hace ya millones de años. Ese instinto es fuerte, y debe serlo más que la opinión de una especialista mal informada y mucho más que las opiniones de un millón de tías Gertrudis.


Estimadas mamás que dan pecho: no es verdad que la lactancia materna cause anemia. La leche materna sigue siendo nutritiva mucho más allá de los dos años, eso está bien comprobado. 

Al acercarse al año de edad, los bebés empiezan a comer menos, porque su crecimiento se desacelera y eso es normal. Una buena alimentación complementaria resuelve la situación, sin tener que dar al niño ningún suplemento. 


Consulta con tu pediatra, pero con uno que defienda la lactancia materna. Cada vez hay más.


¡Saludos!